Llega el Invierno! Protejamos nuestra piel!!!

 

 

Frío, viento y cambios bruscos de temperatura entre el exterior y el interior son factores que afectan a la piel durante el invierno. Durante esta estación nos protegemos e hidratamos menos que en el verano. El resultado: enrojecimientos, pieles sensibles, venitas dilatadas y otras lesiones cutáneas.

¿Cómo afecta el frío a la piel?

La piel se ve alterada por las bajas temperaturas, produciendo los siguientes efectos:

> Vasoconstricción: Con el frío se reduce el flujo sanguíneo para evitar perder calor a través de la piel, pero las células reciben menos oxígeno y nutrientes.

> Vasodilatación: El efecto contrario al anterior. En ambientes caldeados, los vasos sanguíneos se dilatan para liberar el calor.

> La suma de la vasoconstricción y vasodilatación repetidas y alternas da como resultado la lesión de los capilares, que se hacen visibles en forma de arañas vasculares

> Enlentecimiento de la renovación celular. La vasoconstricción reduce la energía que las células necesitan para su proceso de renovación. La piel se muestra apagada.

> Deshidratación. La secreción sebácea disminuye y la piel pierde elasticidad, produciendo descamaciones y tirantez. 
 

Consejos para cuidar la piel en invierno:

La piel sensible y con tendencia a enrojecerse necesita mucha más atención y cuidados:
 

Alimentación

> Consumir alimentos ricos en vitamina C, que ayuda a proteger la piel.

> Evitar las bebidas alcohólicas, las especias y los picantes.
 

Limpieza

> Emplear jabones muy suaves, leches limpiadoras o aguas hidratantes para limpiar la piel.

> Hidratación

> Aumentar el uso de cremas ricas en sustancias hidratantes, como caléndula, zantoxilum, aceite de almendra o aloe vera, entre otros.
 

Protección solar

> La radiación solar está presente todos los días del año. Es necesario proteger la piel del sol tanto en verano como en invierno.

 

Tener presente ante cualquier duda la consulta con el especialista en dermatología.